Mario Bunge, el positivismo Jurídico y la Desigualdad

Sociedad de la Innovación, cómo criar la Gallina de los Huevos de Oro

“Vivimos en un entorno complejo y cambiante. Esto nos preocupa, nos da miedo lo nuevo porque en el fondo los humanos somos conservadores. De hecho, el mundo siempre ha cambiado y un valor fundamental es la adaptación al cambio” … “A la mano, le sustituyen las herramientas y posteriormente sustituimos la fuerza por el motor. El siguiente paso es el intento de sustitución de la mente y, quizás, en el futuro la evolución de la información genética”. Gabriel Ferraté , Rector de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) [1]
La innovación es una “gallinita de huevos de oro”, y tenerla no es solo un asunto de magia, de suerte, de seguir un método o de “inspiración divina”. Hay formas de criar la “gallinita” y hay formas de matarla e incluso dejar que nunca salga del huevo.En días anteriores conversaba con algunos colegas sobre como articular un ambiente positivo a la Investigación y la Innovación y esto coincidió con un tema que se está tratando en el sitio del Open Seminar, en el que me encuentro participando, platicábamos sobre los aspectos que esimulan/crian e inhiben/matan la puesta en marcha de la Sociedad de la Innovación en nuestras organizaciones, aquí algunas de las reflexiones:

Condiciones que inhiben la puesta en marcha de la Sociedad de la Innovación

A mi modo de ver estos son algunos de los mitos que detienen la puesta en marcha de la Sociedad de la Innovación:

  • Innovación = inspiración. generar un entorno laboral en el que se asume que la innovación es resultado de la inspiración. Esto normalmente se desencadena al preferir el entusiasmo juvenil y minimizar la transpiración y los conocimientos adquirido, la gente que tiene experiencia y que posiblemente no se sabe vender.
  • Innovación = Intervención Divina. Asumir que la innovación es resultado de una “epifanía”, un acto creador, una chispa que llega sin buscarsela y que por tanto se asume “sagrada” y no previsible.
  • Innovación = Seguir el Método. En el mismo sentido que el punto anterior, tampoco es posible generar una Sociedad de la Innovación cuando se asume que la innovación es el resultado de un método formal y completamente previsible. Un curso de pedagogía no hace buenos profesores, ni saber el método científico nos hace investigadores.
  • Innovación = Tecnología. Considerar que la innovación solo se refiere a tecnología, y por tanto es suficiente con armarse de infraestructura de última generación.
  • Innovación = Genio sin equipo. Las organizaciones que consideran que la innovación es resultado de un genio aislado inhiben su aparecimiento, es necesario apoyar las genialidades individuales con equipos que les den soporte.
  • Innovación = Departamento de I+D+I. Las organizaciones con una estructura jerárquica, muy rígida en la que sea muy difícil escalar propuestas, cambiar modelos, flexibilizar los procesos. La innovación no empieza cuando se funda un departamento de I+D+I (Investigación, Desarrollo e Innovación ), es posible que el departamento ordene las cosas y genere un ambiente, pero esto no es suficiente, se requiere mucho más. En cuanto a estructuras jerárquicas, hay que tener mucho cuidado cuando estemos frente a espacios en los que no se respete, al menos, la propiedad moral de las “buenas ideas” y no se proteja a los creativos de colegas o jefes que se aprovechen de estos.

Condiciones que pueden estimular la puesta en marcha de la Sociedad de la Innovación

  • Romper el día a día. Una de las primeras claves va de la mano con la capacidad de las organizaciones para romper la carga del día a día, la rutina, y amar el reto guiado por el horizonte que persigue la empresa. El “día a día” es el que da de comer, pero el “reto” nos asegura el mañana.

  • Inspiración + Transpiración. En el momento que se asume que la innovación no nace de la inspiración, sino que es resultado de trabajo, mucho trabajo y más trabajo. Todas las innovaciones son parte de una larga cadena de conocimientos adquiridos y acumulados que, en un determinado período de tiempo, permite una revolución que por efectos de marketing dan la impresión de un “destello divino”.
  • La innovación es un logro de ejercicio científico. Las organizaciones no pueden asumir la innovación como un acto divino -aunque alguna innovación puede serlo-, sino como el resultado de varios años, incluso siglos del trabajo científico. Considerar la innovación como una epifanía solo debe ser para efectos de marketing, de publicidad, par llenar de magia nuestro resultado, y no como el camino que deben seguir las organizaciones. La oración no significa rezar sino actuar, y lo mismo en la innovación.
  • Cuando se asume que la innovación no tiene fórmulas generales, métodos, políticas a seguir,sino que se genera con la una combinación aleatoria de factores más o menos similares: trabajo, conocimiento, recursos, relaciones, suerte, azar y trabajo en equipo. La innovación no viene como resultado de la creación de un departamento de I+D+I, o de la definición de un modelo de innovación, o de la asignación de un presupuesto, o de contratar un “genio”, innovar requiere de esto, pero, mucho más que todo esto.
  • Cuando se fomenta la cultura de equipo. En general no se puede concebir a la innovación como un producto de una sola persona, aunque he de reconocer que los genios existen y son la excepción.
  • Cuando se respeta la propiedad moral de los creativos, esto es cuando el poder del conocimiento se respeta, promueve y reconoce a las personas que han sido capaces de innovar, crear y no a quienes teniendo el poder político se aprovechan de los creativos.
  • Cuando se usa las tecnologías disponibles en la organización, que normalmente es mayor a la que realmente se necesita, especialmente las TICs que pueden servir como palanca de diferenciación de la organización para obtener ventajas competitivas sostenibles, centradas en potenciar la eficiencia productiva, la incorporación de valor agregado, el crecimiento de la oferta, en variedad y calidad.

En la organización donde trabajo, considero que existe una ruta general que camina hacia la economía de la innovación, sin embargo creo que a nivel de cada área, es necesario sortear algunas “dificultades” que están limitando el crecimiento, por ejemplo: vencer la rutina, ordenar el día a día y con ello definir las prioridades, aprovechar -capitalizar- de mejor forma la tecnología, el capital humano, las relaciones, abrirse efectivamente al mundo, comprar menos y usar más, hablar menos y hacer más con el fin de que el proceso de inmersión en la economía de la innovación se acelere.

Quien quiera comer huevos, que alimente a su gallina. Y quien quiera preservar una buena tradición deberá enriquecerla, porque la permanencia sólo se consigue a fuerza de cambios [2].

[1] Ferraté Gabriel, Sociedad de la Innovación. Ibermática (Rector de la Universitat Oberta de Catalunya) http://www.ibermatica.com/ibermatica/i3b/sociedadinnovacion/ponencias

[2] Bunge Mario, McGill University – Premio Iberoamérica OUI ciencia-y-desarrollo-en-america-latina-hoy-mario-bunge/

Universidad Exámenes Latinoamerica – Propuesta Bunge

Mario Bunge se Declaró Enemigo de los Exámenes

En esta semana, por razones operativas, se tuvo que adelantar la “semana” de exámenes presenciales y percibí el nerviosismo, frustración, angustia de estudiantes universitarios que se ven enfrentados a una semana de ruleta rusa que estamos intentado cambiar, reducir, en la UTPL, en particular en la Escuela de Ciencias de la Computación a través de un sistema de acreditación basado en competencias en el que se sume sinérgicamente conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para soñar, para desarrollar adecuadamente acciones o procesos intelectuales propios del desempeño personal y profesional.

En este sentido, examinando mi propio comportamiento como docente, me “hago acuerdo” que la labor del profesor es de un investigador estudioso que es capaz de levantar pasión por el trabajo académico universitario con su ejemplo y motivación. La universidad en general no puede reducir la acreditación de sus profesionales a través de un o unos exámenes sino por el contrario, al esfuerzo apasionado diario que se debe desarrollar en los centros de investigación, las aulas y el campus en general. El caso de UTPL, puede resultar interesante en su afán de hacer de los estudiantes Profesionales en Formación: que trabajen y no que hagan “prácticas”, que aprendan a aprender durante toda la vía y no sólamente para los exámenes. La pasión que se logre transmitir en las aulas se reflejará en la autonomía personal y profesional.

Es urgente que todos los universitarios estemos motivados y orientados; que venzamos el pensamiento de mínimos en el que se estudia lo justo y necesario para aprobar el “examen presencial”, de mala gana, posiblemente diciendo “viejo podrido” al profe. Yo mismo veo a algunos de mis colegas docentes y otros que he conocido en congresos, que acuden a las aulas con desgana y en sus tarjetas de presentación escondiendo su rol de docente. En cualquier pueblo, antes, el profesor era una de las personas más respetadas, junto con el médico, el cura y el dueño del almacén de la esquina, ahora a los colegas les da verguenza decir que son maestros, cuando en mucho ellos mismo han sido responsables de su mala fama, de su aislamiento.

Finalmente, comento que en el marco de la 15 reunión anual de OUI, se hizo la entrega del Premio Interamérica al Profesor Mario Bunge (a quien empecé a leer hace unos años y tuve el honor de conocer en persona a finales del 2005 en Quito en un congreso de sistémica) -que por prescripción médica no pudo viajar a Loja, pero envió a su hijo Carlos Bunge, un hombre muy sencillo que vive en méxico y trabaja como científico entre la química y la física-

Recordé a Mario Bunge en una entrevista que le hicieron en relación a las universidades y los exámenes, varias de sus ideas fundamentan los cambios que estamos incluyendo en nuestra Escuela de Ciencias de la Computación.

 

Bungeanos con la placa de premio a Mario Bunge en OUI

Con Carlos Bunge, hijo de Mario Bunge, quien recibió el premio interamérica. Para mi sorpresa, Carlos Bunge vino junto a su hijo, un niño, conduciendo un aruto rentado -por el problema aéreo de Iberia- más de 650 Km en auto, desde Quito a Loja, sin mayor ayuda que un mapa. Un honor conocerlo

Las universidades latinoamericanas son fábricas de diplomas

El filósofo argentino considera que el objetivo de la educación no es evaluar la capacidad de memorizar para rendir exámenes, sino aprender resolviendo problemas, investigando y buscando información. “La evaluación en la universidad tendría que ser como en la escuela primaria, con un seguimiento diario”.

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