Nunca más – Segunda Guerra Mundial, 70 años del inicio del horror

La II Guerra Mundial empezó a las 4.45 de la mañana del 1 de septiembre de 1939, cuando el acorazado Schleswig Holstein de la Armada de la Alemania nazi bombardeó posiciones polacas en la península de Westerplatte, cerca de la entonces Danzig, hoy Gdansk. Al mismo tiempo, el ejército alemán invadía por tierra el país. Dos días después, Reino Unido y Francia declaraban la guerra a la Alemania nazi de Adolf Hitler.

La II Guerra Mundial estaba en marcha, el conflicto bélico más sangriento de la Historia y con este el Holocausto: el asesinato de seis millones de judios y cinco millones de aquellos que el Asesino Loco percibía que eran enemigos de esa raza aria, una raza supuestamente superior con la que soñaba: gitanos, discapacitados, enfermos, viejos,  homosexuales.

Los que obedecieron al Asesino Loco, empezaron marcándolos, segregándolos del mundo en guetos, luego separándoles de sus familias y sometiéndoles a la miseria, para finalmente -a los que no murieron fusilados o enfermos- embarcarlos en vagones y vagones con destino a los campos de la muerte, donde se cumplió la operación  ‘Aktion Reinhard‘, y  …. la ‘Solución Final’.

Entrada principal al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Entrada principal al campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. National Museum of American Jewish History, Philadelphia

Además del Asesino Loco, y los ciegos que le obedecieron, hubo un montón de personas que trataron de evitarlo, que tendieron pan y abrazos.

Pienso que los seres humanos queremos ayudar, queremos hacer felices a los demás, queremos vivir, reír, amar … pero hemos perdido el camino por la codicia y nos hemos vuelto ciegos, secos, cínicos, agrios y duros.

Cuando los progresos científicos solo alimentan la máquina, los que la controlan se vuelven  soberbios y amargados, y llegan a cometer actos miserables, esclavizan a sus hermanos, matan sus sueños, asesinan la carne y el alma.

No a la máquina que nos ve como piezas. No a los dictadores, el poder absoluto los enloquece.  No a los fascistas. No a obedecer a los que nos esclavizan. No a quienes nos quieren convencer que la tierra no tiene riqueza suficiente para alimentarnos a todos. No a obedecer a quien nos dice que asesinar al otro es bueno, no estamos obligados a seguir instrucciones de quien nos hace menos humanos.

The Pianist ending (Chopin Grande Polonaise Brillante op.22)

No a perder la esperanza cuando un  dictador nos tiene sometidos, nada es eterno, recordemos que hasta el dictador más duro pasa y que  la libertad  que  arrebató a los niños, mujeres y hombres le será devuelto al pueblo.


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