Amantes, Amor fraterno, … necesidad de Paz y Amor para el Mundo

Algo de cierto hay en que las fechas como San Valentin/día de los enamorados, tienen un impulso “marketero” con fines comerciales (lo mismo se puede decir de Navidad, o del día de las Madres), y eso puede ser una buena razón para generar una cierta apatía, pero, ¿para qué más pesimismo/brazos caídos en este planeta? mejor pensemos al revés: usemos de pretexto el 14/02 para el amor fraterno, para el “Amor y Paz” hippie de nuestra casa, oficina, ciudad, país, continente, mundo….

Hoy no pude salir de casa, pero no resultó dificil imaginarme a novios corriendo en la calle, flores en hospitales, citas con esperas de minutos que parecían eternas, muchachos juntandos sua ahorros, escapadas, abrazos, besos, hasta ilusiones mentirosas. En la tarde al conectarme puede ver como casi todos los servicios en la web habían adecuado sus logos a la fecha. Por otra parte también se informaba sobre cosas poco amorosas como la muerte de Imad Mughniyah (líder de Hizbulá) y la segura venganza contra Israel, y otras notas penosas como el tiroteo en la Universidad de Illinois (los periódicos a veces nos recuerdan pocas cosas positivas) me decía, si podria comprometerme en hacer feliz mi perímetro, este día y los que me queden .

Hoy es el día de los amigos, de los amores, de los amantes, de los que nos hemos apegado a alguien y que por esto sentimos una cierta angustia ante la certeza de nuestra/su mortalidad y la inseguridad de una vida después de la muerte, quizá sea falta de fe, o quizá como no soy completamente de este mundo, no termino por acostumbrarme, pero que le voy a ser: soy un ser humano con algo de divino!! al que la conforman -además de la carne, y el espíritu- las pasiones, la angustia, el amor, los sueños, los sudores, la risa, la sangre y las lágrimas. Amo y quiero a muchas personas, quizá no a tanta como debería, y seguramente a una más que a todas y a todas como ninguna. A la hora de la partida, el amor y cariño sobreviven, no es justo “hasta que la muerte los separe”.

Comparto un lindo escrito de Bernard que lo leí hace un par de domingos, como él, yo a veces también no estoy tan seguro. Mientras tanto voy a recitar al oído algunos de los versos del gran Neruda –cien sonetos de amor.

Si estuviera seguro

Si tuviera la seguridad de que existiese otra vida, no me daría pena abandonar esta. No lloraría en los sepelios, celebraría la gloria de quienes tuvieran la suerte de abandonar aquel valle de lágrimas. Si me diesen la seguridad de que el amor de toda mi vida me estuviese esperando en cualquier galaxia para eternizar cuarenta años de pasión terrenal, pediría morir en este momento. Ni siquiera prepararía maletas, me marcharía, corazón ligero, buñuelo de viento, sabiendo que ella es dueña de todo lo que me hace falta. La ausencia es agujero que uno lleva en el corazón, corcho que flota en la superficie: por más que uno trate de hundirlo, siempre vuelve bailando.

Si estuviera seguro de que Dios fuera el vértice de la pirámide, creería en la geometría. No me importaría que escribiera con letras rectas en renglones curvos; reconociendo mi crasa ignorancia, me dejaría llevar como barco sin timonel hacia cualquier horizonte. Si bastase decir sí para obtener la fe, pasaría mi vida dando mi consentimiento a cualquier propuesta. Si supiera, como Juan, que el amor es el único valor susceptible de salvarnos, aceptaría quemarme de una sola en cualquier ho-guera.

Si alguien pudiera explicarme por qué mueren los niños y se van en hombros dentro de sus minúsculos ataúdes, quizás comprendería los misterios que guarda la muerte más allá de mis preguntas o dudas, saldría convencido de que la clave de todo, si es que hay una, no pertenece a este mundo. Por más que lea todos los libros, terminaré golpeándome la cabeza contra la misma pared, moliendo preguntas de kinder: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy?”.

Si supiera con certeza que en el corazón de todo asesino existiese una sola semilla de bondad, concentraría mis fuerzas para que germinara cualquier embrión de humanismo en vez de dejar encadenado el homicida a su propia culpa.

Si fuera mago, realizaría el truco del siglo tomando a todos los dioses habidos y por haber para aglutinarlos en uno solo. Existiría la religión única, aquella que permite a los seres de buena voluntad amarse hasta la muerte, de ser posible más allá de ella. No acepté nunca que alguien me dijera: “Hasta que la muerte os separe”. Nadie puede disociar la esencia de quienes juraron amarse para siempre.

Si fuera posible, multiplicaría panes y peces, devolvería piernas o brazos a los mutilados, daría esperanza a quienes piensan en el suicidio, regaría el amor como escopolamina, borraría de las memorias todas las penas, devolvería la autoestima a los inseguros, daría seguridad a los tímidos.

Pero solo soy bernard con minúsculas, un perro lunar extraviado en aquel planeta donde los soñadores tienen fama de ser idiotas. Debería aprender a vivir o amar día tras día sin complicarme la existencia.
Recuerdo a Catulo: “Difficile est longum subito deponere amorem”: resulta difícil dejar a un lado un amor de larga duración. Tienen suerte aquellos que empollan con éxito romances de consumo inmediato: fast love, fast food. Soñar con lo eterno es de los cándidos.

Vía el gran Bernard Fougéres -columnista, el universo.com-

En fin, el 14 de febrero no solo es para los enamorados, es para que el mundo haga el AMOR!! … en lugar de la guerra

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